Miércoles 2 de abril de 2025.- Con datos actualizados sobre los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé que solo un 23% de las metas se alcanzarían en 2030 en la región: un 41% va en la dirección correcta, pero a un ritmo de avance insuficiente para llegar al umbral establecido, mientras que la trayectoria de cumplimiento de un 36% de las metas restantes está estancada o en retroceso respecto de 2015.
El grado de avance es también desigual entre subregiones: la mayor cantidad de metas con pronóstico de cumplimiento se registra en América del Sur (23%) y Centroamérica y México (24%), 10 puntos porcentuales más que el Caribe (13%).
Así lo establece el informe "América Latina y el Caribe y la Agenda 2030 a cinco años de la meta: ¿Cómo gestionar las transformaciones para acelerar el progreso?", presentado hoy por José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, en la inauguración de los diálogos de acción regional que se realizan en el marco de la octava reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible (31 de marzo-4 de abril).
En la cita, que se celebra en la sede de la CEPAL en Santiago de Chile, participan altas autoridades de América Latina y el Caribe y otras regiones del mundo, funcionarios internacionales y representantes del sector privado, la academia y la sociedad civil, entre otros actores.
"En 2025, diez años después de la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y a cinco años del vencimiento del plazo para el cumplimiento de los ODS, el avance en la consecución de los Objetivos en la región no es el que se esperaba", afirmó José Manuel Salazar-Xirinachs.
Entre los factores que han frenado el progreso de la región se mencionan capacidades institucionales débiles, falta de priorización de algunos objetivos en los planes nacionales de desarrollo, y financiamiento y espacio fiscal limitados, principalmente por el peso de la deuda. El crecimiento relativamente lento de la economía y del comercio mundiales a partir de 2014-2015 tampoco ofreció el mejor ambiente macroeconómico para impulsar una mayor velocidad de avance. La pandemia de COVID-19 y las crisis en cascada que le siguieron desaceleraron el progreso y profundizaron las desigualdades estructurales. Si bien después de la pandemia se ha observado una recuperación, solo ha alcanzado para retornar a los niveles previos en la mayoría de los casos, detalla el documento.
A pesar del rezago, el secretario ejecutivo de la CEPAL enfatizó que existe margen de acción para dinamizar el cumplimiento de las metas, con el fortalecimiento de las capacidades TOPP de las instituciones (técnicas, operativas, políticas y prospectivas). "Las capacidades institucionales débiles son un obstáculo para la implementación de políticas públicas efectivas y para gestionar las transformaciones necesarias en lo económico, lo productivo, lo social y lo ambiental. Existe una tendencia descendente en las capacidades estatales y la gobernanza en la región, con deterioro en indicadores clave como la eficacia gubernamental, la calidad regulatoria y el control de la corrupción. Es necesario insistir en que los espacios de diálogo social con el sector privado y la sociedad civil, y el rendimiento de cuentas, son componentes clave de una buena gobernanza", sostuvo.
Para facilitar esta conversación sobre cómo acelerar el paso, este año el informe incluye un marco conceptual de análisis sobre la pregunta de cómo gestionar mejor y más eficientemente las transformaciones necesarias.
Salazar-Xirinachs se refirió también al contexto económico y geopolítico mundial actual y al valor del multilateralismo para navegar el incierto escenario internacional. "El mundo está bajo un choque geopolítico, un período de bajo crecimiento de las economías y del comercio, el resurgimiento de tendencias proteccionistas y el riesgo de guerras comerciales; una revolución tecnológica acelerada y retos en materia de sostenibilidad ambiental y cambio climático. Este Foro, convocado todos los años alrededor de la Agenda 2030 y ahora también alrededor del Pacto para el Futuro, marca una ruta y promueve una manera cooperativa, pacífica y no conflictiva de resolver los problemas de la región. Este es su significado profundo, y en él estamos pasando desde las agendas globales, hasta las regionales y las nacionales. Es posible decir que este Foro es en el fondo también un catalizador de esperanza de que es posible construir un futuro mejor, y aquí estamos hablando de cómo hacerlo", indicó.